Migraña: síntomas, fases y cuándo consultar
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La migraña es un trastorno neurológico recurrente y no simplemente un dolor de cabeza intenso. Puede combinar dolor con náuseas, sensibilidad a la luz o al sonido y otros síntomas que aparecen antes, durante o después de la fase de dolor. La forma en que se presenta varía entre personas e incluso entre episodios de una misma persona.
Reconocer los síntomas de migraña, entender sus posibles fases y saber qué cambios merecen una evaluación médica puede ayudar a describir mejor los episodios y a tomar decisiones de autocuidado más informadas.
¿Cuáles son los síntomas de una migraña?
La clasificación internacional ICHD-3 describe la migraña mediante patrones clínicos. En la migraña sin aura, el dolor suele ser de intensidad moderada o intensa, puede ser pulsátil, aparecer en un lado de la cabeza —aunque no necesariamente— y empeorar con la actividad física habitual. Durante el episodio pueden presentarse náuseas o vómitos, así como sensibilidad a la luz y al sonido.
Un ataque de migraña sin aura no tratado o tratado sin éxito puede durar entre 4 y 72 horas en adultos, según los criterios de la International Classification of Headache Disorders (ICHD-3). Este intervalo forma parte de los criterios diagnósticos y no significa que todos los episodios deban durar ese tiempo.
Además del dolor, algunas personas describen cansancio, dificultades para concentrarse, rigidez de cuello, cambios de ánimo o una sensación de agotamiento después del episodio. No todos estos síntomas aparecen siempre.
Las fases de la migraña no son iguales para todos
Con frecuencia se habla de cuatro fases: pródromo, aura, fase de dolor y postdromo. Esta división ayuda a entender el desarrollo de un ataque, pero no todas las personas atraviesan todas las fases y un mismo paciente puede experimentar episodios diferentes.
1. Pródromo: señales que pueden aparecer antes
El pródromo puede comenzar horas o incluso uno o dos días antes de la fase de dolor. Entre las manifestaciones descritas se encuentran fatiga, cambios de ánimo, dificultad para concentrarse, rigidez muscular o cervical, bostezos y cambios del apetito.
Estas señales son inespecíficas: tener cansancio o rigidez de cuello por sí solos no significa que esté comenzando una migraña. Su utilidad está en reconocer patrones repetidos dentro del contexto de los episodios de cada persona.
2. Aura: solo aparece en una parte de las personas con migraña
El aura consiste en síntomas neurológicos transitorios y reversibles. Puede incluir alteraciones visuales —por ejemplo, puntos luminosos, líneas o zonas de visión alterada—, sensaciones de hormigueo o adormecimiento y, en algunos casos, dificultades transitorias del lenguaje.
Según la ICHD-3, los síntomas típicos de aura suelen desarrollarse gradualmente y cada síntoma suele durar entre 5 y 60 minutos. El aura puede preceder al dolor, acompañarlo o presentarse sin una fase de cefalea posterior. La mayoría de las personas con migraña no tiene aura en todos sus ataques.
3. Fase de dolor o cefalea
Es la fase más reconocible. El dolor puede limitar la actividad cotidiana y acompañarse de náuseas, vómitos y sensibilidad aumentada a la luz, sonidos u olores. Algunas personas prefieren descansar en un lugar oscuro y tranquilo porque los estímulos ambientales pueden resultar molestos.
Si buscas medidas de autocuidado para esta etapa, puedes revisar nuestra guía Migraña: qué puede ayudar a aliviar las molestias. También analizamos específicamente la evidencia disponible sobre frío o calor durante una migraña.
4. Postdromo: después de que disminuye el dolor
Cuando la fase de dolor termina, algunas personas continúan con cansancio, dificultad para concentrarse, cambios de ánimo o una sensación de “niebla mental”. Este periodo se conoce como postdromo. Su duración y características son variables, y no aparece después de todos los ataques.
¿Cómo se diagnostica la migraña?
El diagnóstico es principalmente clínico. El profesional de salud considera la historia de los dolores de cabeza, su duración, frecuencia, características, síntomas acompañantes, antecedentes y posibles señales que sugieran otra causa. Las guías de NICE sobre cefaleas recomiendan clasificar el tipo de cefalea a partir de sus características y evaluar si existen elementos que requieran investigación o derivación.
No existe una única prueba que confirme por sí sola una migraña típica. Estudios de imagen u otros exámenes pueden ser necesarios en determinadas circunstancias, pero su indicación depende de la evaluación clínica.
Un diario de migraña puede ayudar a reconocer el patrón
Registrar los episodios puede aportar información útil para una consulta. Conviene anotar la fecha, duración, características del dolor, síntomas asociados, presencia o ausencia de aura, medicamentos utilizados y cambios relevantes en la rutina.
El objetivo no es atribuir cada ataque a un único “desencadenante”. Un registro permite observar tendencias a lo largo del tiempo y describir con mayor precisión si la frecuencia, intensidad o forma de los episodios está cambiando.
¿Cuándo conviene consultar por migraña?
Es recomendable solicitar una evaluación profesional si los dolores de cabeza son recurrentes y todavía no existe un diagnóstico claro, si interfieren de forma importante con las actividades habituales, si aumentan en frecuencia o intensidad, si cambian de patrón o si se necesita medicación para el dolor con mucha frecuencia.
También conviene consultar cuando aparecen síntomas nuevos que no forman parte del patrón habitual. Un profesional puede diferenciar una migraña de otros tipos de cefalea y valorar si existen factores que requieran estudios adicionales.
Señales de alarma: cuándo buscar atención urgente
La mayoría de las migrañas no representa una emergencia. Sin embargo, algunas características pueden indicar una causa diferente y requieren valoración urgente. Entre las señales que destacan las guías clínicas se encuentran:
- dolor de cabeza de aparición súbita que alcanza una intensidad máxima en pocos minutos;
- debilidad, pérdida de sensibilidad, dificultad para hablar, confusión, pérdida de conciencia o convulsiones que sean nuevas o diferentes del patrón previamente evaluado;
- dolor de cabeza acompañado de fiebre y rigidez marcada de cuello;
- un dolor nuevo e intenso después de un traumatismo en la cabeza;
- un cambio importante y persistente en las características habituales del dolor de cabeza;
- un dolor de cabeza intenso nuevo durante el embarazo o después del parto.
Ante un dolor de cabeza súbito y excepcionalmente intenso o síntomas neurológicos nuevos, la prioridad es buscar atención médica inmediata en lugar de asumir que se trata de una migraña habitual.
Migraña con aura y síntomas neurológicos nuevos
Quien ya tiene un diagnóstico de migraña con aura puede reconocer un patrón relativamente consistente. Aun así, un primer episodio de síntomas neurológicos, un cambio importante en la forma del aura o síntomas que no se resuelven como de costumbre merecen valoración médica. Algunas manifestaciones de aura pueden parecerse a las de otras condiciones neurológicas, por lo que no conviene autodiagnosticarlas por primera vez.
Lo esencial para reconocer un episodio
La migraña puede comenzar antes de que aparezca el dolor y continuar después de que este desaparece. Pródromo, aura, dolor y postdromo describen posibles etapas, no una secuencia obligatoria. Observar el patrón personal, llevar un registro y reconocer cambios relevantes facilita una conversación más precisa con un profesional de salud.
Si ya conoces tu patrón de migraña y quieres revisar medidas generales que pueden ayudar durante un episodio, continúa con nuestra guía principal de autocuidado para la migraña.
Sobre esta información
Esta guía tiene fines educativos y de autocuidado. No reemplaza una evaluación profesional ni debe interpretarse como diagnóstico o tratamiento.


